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Hermann Tertsch MEP

Estrategia de la granja a la mesa: una respuesta parcial a las necesidades de nuestros agricultores

 El pasado mes de mayo hubo pocas voces disidentes cuando la Comisión publicó su plan de acción “Farm to Fork” (F2F - de la Granja a la Mesa) para transformar sustancialmente la agricultura europea. La estrategia F2F recibió críticas muy favorables de los fanáticos del Pacto Verdel y de los seguidores de la nueva religión verde. Pero tengo que ser muy claro. Ni yo ni mi partido seguiremos ni apoyaremos una visión puramente ambiental. Nuestra responsabilidad es diferente, tenemos que tener una visión más amplia para evaluar el impacto económico y social de toda esa producción verde (planificación e ingeniería social) fabricada en Bruselas.

La crisis del Coronavirus ha demostrado que la UE no puede permitirse poner en peligro su propia producción de alimentos. Para lograr productividad, competitividad y una agricultura respetuosa del medio ambiente, debemos revisar nuestras estrategias teniendo en cuenta las lecciones aprendidas de la pandemia. ¿Están preparados los líderes de la UE para poner en práctica lo que han aprendido? ¿Tienen el coraje de reaccionar?

Los líderes de la UE parecen reacios a revisar los objetivos del acuerdo verde o a introducir cambios significativos en las estrategias elaboradas antes de la crisis de salud, sin precedentes, del Coronavirus. Pero todos deberían darse cuenta de que estas estrategias, ahora, son extremadamente poco realistas y acarrean sacrificios inaceptables. Si los agricultores ven F2F -la estrategia de la Granja a la Mesa- como una amenaza en lugar de una oportunidad, habremos perdido tiempo y recursos preciosos en la llamada transición verde.

En España y en toda Europa, los agricultores ven una estrategia muy desequilibrada que se centra solo en el medio ambiente, descuidando el papel de los agricultores como productores de alimentos. Ya antes de la pandemia, los agricultores españoles se enfrentaban a una grave crisis de mercado; la situación ha empeorado y el F2F (la estrategia de la Granja a la Mesa) es solo una respuesta muy parcial a sus necesidades. Si a la luz de Coronavirus no le damos a la estrategia la orientación correcta, muchos agricultores se darán por vencidos y esto conducirá a una mayor desertificación y al abandono de las zonas rurales en Europa. ¿Quién protegerá entonces el medio ambiente? ¿Los activistas verdes? ¿Greta Thunberg y su panda?

Para el sector agrícola, la estrategia de la Granja a la Mesa tiene todas las características de un plan inventado por personas con grandes ideas, pero con poco conocimiento práctico. Tomemos, por ejemplo, el mandato recogido en la estrategia de la Granja a la Mesa de reducir los pesticidas en un 50% y triplicar la superficie de producción ecológica, desde el 7,1% actual, hasta el 25% en 2030.

Hoy en día, los alimentos ecológicos son una buena oportunidad para el sector agrícola y pueden ser una opción viable para que los agricultores obtengan un precio adicional por sus productos. Pero la producción ecológica no puede ser el único modelo para promover la sostenibilidad en la agricultura. No podemos optar por un modelo único de agricultura. La agricultura convencional y la biotecnología pueden coexistir perfectamente con el modelo ecológico para lograr la sostenibilidad de la agricultura. En la agricultura ecológica, los rendimientos medios por hectárea son aproximadamente un 30% más bajos que los de las explotaciones convencionales, aunque utilizan para obtener un mismo nivel de producción más agua, suelo y energía. ¿Es posible que los agricultores de Europa, muchos de los cuales apenas hoy se están reponiendo, podrán recuperarse con un recorte del 30% en los ingresos? ¿O les aconsejará Bruselas que simplemente aumenten los precios de los alimentos que venden en un 30%?

El coste de los alimentos puede ser un detalle menor para muchas familias, pero para otras supone un gran desafío cotidiano si no se cuenta con los ingresos necesarios. Escuchamos mucho sobre la reestructuración de los pagos de la PAC (Política Agrícola Común) para facilitar la transición de los agricultores, pero, que yo sepa nadie ha abordado seriamente la inflación de los alimentos  susceptible de generarla estrategia de la Granja a la Mesa.

Tampoco parece que los redactores de la estrategia hayan pensado mucho en el hecho de que los agricultores compiten en un mercado global. Ante el aumento de los precios de los alimentos nacionales, los consumidores recurrirán rápidamente a alimentos de bajo precio procedentes del extranjero. En este sentido, la estrategia de la Granja a la Mesa desperdicia la oportunidad de impulsar la competitividad de la agricultura, dando a los agricultores incentivos para producir más y mejor.

Creo que nuestro nuevo Comisario de Agricultura, Janusz Wojciechowski, quien fue criado en una granja, es consciente de estos problemas y está listo para equilibrar un debate que actualmente está lejos de las necesidades reales de nuestra comunidad agrícola. Es cierto que la estrategia de la Granja a la Mesa era un hecho consumado cuando asumió su cargo, pero la voz de la agricultura necesita ser escuchada más que nunca.

Este miércoles 29 de julio estaré en el panel de un webinar con el Comisario Wojciechowski y el Secretario de Agricultura de los Estados Unidos, Sonny Perdue, discutiendo sobre las estrategias sobre seguridad alimentaria de los EE. UU. y de la UE. Me gustaría que la innovación y el comercio sean parte de la conversación. Necesitamos en Europa un enfoque realista de estos problemas, tan a menudo condicionados por demasiada ideología.

El miedo de las ONG europeas contra la ciencia, el comercio y la innovación está socavando la confianza de los consumidores. Una estrecha cooperación entre Estados Unidos y la UE puede ayudar a comunicarse mejor y a combatir la información errónea sobre la alimentación y la agricultura, que a menudo está presente en el debate político y parlamentario. Europa debe aprender de la experiencia de EE. UU. Que impulsar la investigación y la innovación para aumentar la productividad puede tener un efecto muy positivo en los ingresos agrícolas y la protección del medio ambiente. Si Europa cierra la puerta a la innovación en productos fitosanitarios, OGMs o la agricultura de precisión, me temo que la productividad agrícola seguirá siendo durante mucho tiempo un tabú europeo.

El comercio es vital para el futuro de Europa, pero las relaciones comerciales raramente han sido tan polémicas. Existe una suposición generalizada en Europa de que el comercio solo beneficia a un puñado de grandes multinacionales. Este es solo un ejemplo de desinformación y noticias falsas. Nuestros pequeños agricultores y los ecológicos dependen en gran medida del comercio. Es necesario continuar eliminando las barreras comerciales para impulsar el comercio bilateral con los EE. UU. Somos socios comerciales excelentes y complementarios que tenemos la obligación de encontrar una manera de unirnos y detener una escalada arancelaria que está afectando a los productores españoles de vino, aceite de oliva, aceitunas, queso, etc. Un diálogo constructivo entre ambos socios es crucial para enviar el mensaje correcto a los agricultores estadounidenses y europeos.

La agricultura debe estar en la mesa de negociaciones comerciales con los Estados Unidos. A pesar de toda la oposición política que se está acumulando aquí en la UE a los acuerdos comerciales, la promoción de la agricultura local y familiar no puede hacerse sin el comercio. Una cooperación reforzada con los EE. UU. mostrará que el comercio es parte de la solución en vista de la pandemia actual.

Tal vez es hora de que Bruselas descarte las grandes estrategias por un tiempo y considere en esta situación dramática comenzar a prestar atención nuevamente a la economía básica.

Hermann Tertsch es miembro del Parlamento Europeo de España y miembro de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria.